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CHEMSEX

¿Qué es el chemsex? Riesgos y reducción de daños

Área de Salud PINK PEACE · · 6 min de lectura

Hablar de chemsex sin morbo y sin sermones es el primer paso para cuidarse. Aquí tienes qué es, qué riesgos tiene y qué puedes hacer para reducirlos, tanto si participas en sesiones como si alguien cercano lo hace.

Qué es el chemsex

La Comunidad de Madrid lo describe como un tipo particular de consumo de drogas en contextos sexuales, vinculado a la cultura sexual gay, que se da entre hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, y que también practican personas trans y no binarias. Suelen ser sesiones largas, de horas o incluso varios días, muchas veces organizadas a través de aplicaciones de contactos. A veces incluye el consumo inyectado, lo que se conoce como slam.

No es lo mismo que tomarse una copa antes de ligar. Lo que lo distingue es el uso intencionado de ciertas sustancias para tener sexo durante más tiempo, con más intensidad o con menos inhibiciones. Según la propia Comunidad, Madrid está entre las regiones de Europa donde estas prácticas son más frecuentes, y han crecido en los últimos años.

Las razones para participar son muy distintas: buscar placer, conectar con otros, sentirse más seguro, aliviar la vergüenza o la soledad. Entenderlas ayuda mucho más que juzgarlas.

Las sustancias más habituales

  • GHB y GBL («G», «chorri»): depresores del sistema nervioso que desinhiben y relajan.
  • Metanfetamina («tina»): un estimulante muy potente y de efectos largos.
  • Mefedrona y otras catinonas («mefe»): estimulantes de efecto corto, que invitan a repetir.
  • Ketamina («keta») y cocaína.

A menudo se combinan con poppers, alcohol o fármacos para la erección como el sildenafilo. Las mezclas multiplican los riesgos.

Los riesgos que conviene conocer

Sobredosis de GHB/GBL

El GHB tiene un margen muy estrecho entre la cantidad que se busca y la que intoxica. Pequeñas diferencias pueden hacer que alguien pierda la conciencia —lo que se conoce como «doblar» o «dar un chungo»— y llegue al coma. El riesgo se dispara al mezclarlo con alcohol u otros depresores, aunque sea en poca cantidad. El GBL, además, es cáustico para la boca y el esófago.

Mezclas peligrosas

Los poppers junto con sildenafilo u otros fármacos para la erección pueden provocar una bajada brusca de la tensión arterial. Los estimulantes sobrecargan el corazón, sobre todo con calor, poco descanso y deshidratación. Y algunos tratamientos para el VIH interactúan con estas drogas: si tomas medicación, pregunta en tu unidad.

Salud sexual

Las sesiones largas, con varias parejas y menos percepción del dolor, aumentan el riesgo de VIH, hepatitis C, sífilis y otras ITS, sobre todo si hay heridas o se comparte material.

Consumo inyectado

El slam es la vía de mayor riesgo: infecciones en la piel y en la sangre, transmisión del VIH y de la hepatitis C si se comparte material y más probabilidad de dependencia.

Salud mental y dependencia

La ansiedad, el insomnio, la paranoia y los bajones intensos de los días siguientes son frecuentes. La metanfetamina tiene un potencial especialmente alto de uso problemático, y el consumo diario de GHB puede generar dependencia, con un síndrome de abstinencia que necesita atención médica. La Comunidad de Madrid incluye entre los riesgos asociados al chemsex las adicciones, los problemas de salud mental y el suicidio.

Consentimiento

Bajo los efectos de las sustancias cuesta más poner límites y respetarlos. Una persona dormida, inconsciente o muy afectada no puede consentir. Lo que se acuerda al principio de una sesión puede cambiar, y cualquiera puede parar en cualquier momento.

Reducción de daños: cuidarte si decides participar

La reducción de daños ni anima a consumir ni lo prohíbe: parte de que cada persona decide y busca que, si lo hace, sea con el menor riesgo posible. Estas pautas generales coinciden con las del anexo de reducción de riesgos en chemsex del Ministerio de Sanidad:

  • Nunca mezcles GHB o GBL con alcohol ni con otros depresores, como pastillas para dormir o ketamina.
  • Controla tú tu consumo. No aceptes G solo porque te lo ofrezcan ni bebas de botellas o vasos preparados por otros. Apunta la hora de cada toma y no repitas con prisa: los efectos tardan en llegar.
  • No consumas a solas y que alguien de confianza sepa qué has tomado. Evita encerrarte en cabinas o habitaciones donde nadie pueda verte.
  • Analiza lo que tomas. Lo que se vende como una sustancia puede ser otra. Apoyo Positivo ofrece «Analiza tus chems», un servicio de análisis gratuito y confidencial.
  • Pon límites antes de empezar: hora de salida, dinero y sustancias. Come, bebe agua, descansa y lleva el móvil cargado. No conduzcas.
  • Si te inyectas, no compartas nunca material: jeringuillas, agujas, filtros y recipientes, siempre propios y de un solo uso.
  • Lleva tu propio material de sexo más seguro: preservativos, lubricante y guantes. Usa un condón nuevo con cada pareja.
  • Protégete del VIH con preservativo o PrEP y, si hubo riesgo, pide la PPE en urgencias de un hospital antes de 72 horas. Hazte pruebas de VIH y otras ITS con regularidad.
  • Pregunta y escucha. Hablad de límites antes de empezar y volved a preguntar durante la sesión.

Si alguien no responde cuando le hablas o le tocas, llama al 112. Mientras llega la ayuda, ponle de lado, en posición lateral de seguridad, para que no se ahogue si vomita; no le dejes solo y no le des nada de beber ni otra sustancia para «despertarle». Cuenta a los servicios de emergencia qué ha tomado: esa información puede salvarle la vida.

Señales de que quizá necesitas ayuda

  • Las sesiones se alargan más de lo que planeabas o te cuesta parar.
  • Te resulta difícil tener sexo sin sustancias.
  • Faltas al trabajo, gastas más de lo que puedes o te alejas de tu gente.
  • Los bajones son cada vez más duros o aparecen ideas de hacerte daño.
  • Has vivido situaciones en las que no se respetó tu consentimiento.

Pedir ayuda no te obliga a dejarlo todo de golpe; puedes empezar por entender qué te está pasando. Si en algún momento piensas en hacerte daño, llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, o al 112 si es una emergencia.

Recursos en Madrid

  • Apoyo Positivo, programa «Sexo, drogas y tú» (Casa Lavapiés): atención psicológica, médica y social, mediación en salud, grupos de apoyo y análisis de sustancias. Más información.
  • Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid): su servicio de adicciones y el programa piloto PAUSA figuran entre los recursos que recomienda la Comunidad de Madrid para el chemsex.
  • Centros Sanitarios Sandoval: pruebas de ITS, PrEP y PPE. Tienes todas las opciones para hacerte pruebas gratis en nuestra guía Prueba de VIH gratis y confidencial en Madrid.
  • SERPAICAM: servicio de la Comunidad de Madrid para hombres que han sufrido violencia sexual por parte de otros hombres, también en contextos de chemsex.

En nuestra web, la sección Cybereducador recoge cómo abordamos en Pink Peace las dudas sobre chemsex, efectos de las sustancias, reducción del daño y primeros auxilios, y la campaña ITV Sexual propone qué pruebas hacerte si «te va el tema».

Esta información no sustituye el consejo médico ni la atención de urgencia. Ante una intoxicación, llama al 112.

Fuentes